Zonas verdes

Dunas de la Conca


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Un espacio protegido

La zona de dunas de la playa de la Conca es un espacio protegido, gracias a la morfología dunar, pero sobre todo a la flora y la fauna que lo habitan. En 2001 se inició un plan para la recuperación de la vegetación dunar, formada en gran parte por especies psamófilas, cuya presencia indica el buen estado de conservación del medio.

Les plantas psamófilas, exclusivas de los medios arenosos, tienen un alto valor ecológico, ya que presentan unas adaptaciones fisiológicas muy especiales que les permiten sobrevivir en la playa y a sus condiciones. Han desarrollado, por ejemplo, mecanismos para reducir el consumo de agua dulce, los efectos de la sal y la elevada radiación solar, y largas raíces o rizomas horizontales para asegurar su reproducción por vía vegetativa (asexual) y ganar estabilidad en un entorno ventoso. Sus raíces, además, fomentan la aparición de las dunas, tan características de esta zona. Algunas de estas plantas tienen propiedades medicinales como la sanguinaria, el glaucio o adormidera marina, la zanahoria marina o la campanilla de arena, además de usos culinarios actuales como el hinojo marino, o antiguos como en el caso de la acedera de lagarto.

Esta vegetación, por otra parte, también puede verse afectada por los temporales, que la cubren con agua salada o arena, pero a menudo también aportan semillas de otras especies que se transportan a través del mar. Por ejemplo, los temporales del año 2003 afectaron una parte de la zona protegida y dejaron dos especies que hacía décadas que se habían extinguido en esta playa y casi en toda la comarca: la corregüela marina y la lecheruela.

La Conca no solo destaca por su flora autóctona, sino también por su fauna característica. Destaca la presencia de dos especies poco comunes: la tortuga boba y el chorlitejo chico.

El chorlitejo chico (Charadrius dubius) es un pájaro pequeño de costumbres ruidosas que pertenece a una especie protegida. Lo encontramos a partir de marzo en espacios abiertos, soleados y preferiblemente pedregosos o arenosos, donde pone los huevos. El color de estos y de sus polluelos consigue que pasen desapercibidos en estos medios.  Desde 2008 se han encontrado varias puestas de huevos y polluelos que han nacido entre la vegetación psamófila.

La tortuga boba (Caretta caretta) es una especie en peligro de extinción que vive en alta mar y se acerca a las playas de arena de noche solo para desovar. Esta especie puede nadar largas distancias y vuelve al lugar de nacimiento para enterrar la puesta. En 2011 nacieron varios ejemplares en la playa de la Conca, lo que da que pensar que ya había sido una zona de puesta en el pasado.

Las zonas protegidas de la parte superior de la playa de la Conca se han delimitado y rotulado y se han habilitado y ordenado sus accesos. Las actuaciones de conservación y señalización que se llevan a cabo en esta playa están dirigidas a conseguir el máximo grado posible de naturalización. A corto-medio plazo se quieren recuperar las numerosas especies que desaparecieron hace entre 50 y 60 años. Cabe mencionar que ha funcionado, porque algunas de las especies ya se han extendido más allá de la zona delimitada.